jueves, 7 de mayo de 2009

INTRODUCCIÓN CONCEPTO DE HUMANISMO CRISTIANO

El presente módulo desarrolla las ideas fundamentales que conforman la visión del hombre y el mundo bajo el enfoque del HUMANISMO CRISTIANO. Las personas que adhieren al ideario demócrata cristiano, comparten una visión semejante del concepto de persona, de sociedad, y del medio en que viven y las relaciones que se dan entre éstos. Con esta visión compartida deciden actuar en la vida política a fin de luchar por la vigencia de sus principios y hacer posible un proyecto de vida y ordenamiento de las relaciones sociales
En términos generales, cuando hablamos de Humanismo nos estamos refiriendo a un enfoque filosófico que centra su preocupación en el hombre. Pero este concepto ha ido variando a través de la historia. En un principio se entendía por Humanismo la tendencia a destacar la importancia del estudio de las lenguas y los autores clásicos griegos y latinos. El término fue evolucionando, hasta llegar a la concepción actual en que se denomina humanismo al enfoque filosófico que pone de relieve el estudio del hombre como tal. Existen dentro del enfoque humanista variadas posiciones, pero todas ellas tienen en común que son teorías filosóficas, que busca alcanzar el desarrollo ilimitado de todas las posibilidades del hombre y el respeto a la dignidad de la naturaleza humana.
A nosotros nos interesa el enfoque del HUMANISMO CRISTIANO, lo que significa que a la preocupación por el hombre, la sociedad y el medio en que vivimos, añadimos un adjetivo que nos identificaron los valores y principios del cristianismo, lo que nos hace ser diferentes de otras posiciones humanistas. El HUMANISMO CRISTIANO tiene raíces en la filosofía griega, especialmente, en el pensamiento de Aristóteles, que vivió en el siglo IV antes de Cristo. A esta raíz se suma la importantisima visión aportada por la religiosa judeo-cristiana. Estas concepciones han sido enriquecidas por el aporte de filósofos y científicos sociales de inspiración cristiana desde los albores de nuestra era hasta la actualidad.
El HUMANISMO CRISTIANO centra su misión fundamental en la tarea de convertir al hombre en más auténticamente humano, para manifestar su grandeza original, haciéndole participar en todo lo que pueda enriquecerle en la naturaleza y en la historia. Dicho de otra forma, el HUMANISMO CRISTIANO busca la realización plena del hombre en sociedad, lo que implica generar las condiciones para que pueda satisfacer sus necesidades materiales y espirituales, vivir en armonía con los demás hombres y con el espacio o entorno físico en el que la ha correspondido nacer y desarrollarse.

HUMANISMO CRISTIANO Y OPCIÓN POLÍTICA

PARTICIPACIÓN EN LA VIDA POLÍTICA
La plena vigencia de una sociedad basada en los valores del HUMANISMO CRISTIANO sólo es posible si las personas que comparten y viven esos valores aportan esa inspiración . La transformación de la realidad y la construcción de una sociedad mejor, requieren de una fuerte voluntada de cambio y de una participación activa de quienes impulsan ese cambio. El primer y fundamental derecho de la persona como ciudadano es el de la participación en la vida de la comunidad. La raíz de la democracia está en este derecho a la participación.
Ello significa que la participación en la vida política de la comunidad no puede reducirse únicamente a ejercer el derecho al sufragio y a la elección de los gobernates. No basta ejercer el derecho a voto para elegir un presidente en cada periodo presidencial o para elegir un senador o un diputado. Para los adherentes a una concepción humanista existe un deber moral más amplio que supone trabajar para impregnar en la sociedad su visión del hombre y el mundo. Poniendo en práctica los principios cristianos de dignidad, igualdad, amor y libertad. Este trabajo de la sociedad torna posible un cambio efectivo de aquellas condiciones que impiden una auténtica liberación del hombre, involucrando los aspectos materiales y esperituales de su compleja dignidad.
Todo esto supone una participación permanente de cada persona dentro de los cuerpos intermedios de la sociedad u organizaciones sociales, dando testimonio de una vida consecuente con los principios del Humanismo Cristiano, tratando de estos mismos principios cobren vigencia dentro de la sociedad y sean compartidos por los demás, sin que ello menoscabe el pluralismo y la convivencia social.
El compromiso en la acción de los hombres inspirados en el Humanismo Cristiano es una obligación que supone un esfuerzo constante y heroico. La vida de servicio público a través de la política, es un camino necesario y legítimo dentro de la sociedad. A la vez, ofrece un cauce óptimo para el desarrollo personal de quienes opten por él.
Algunas personas llevan este esfuerzo de participación en la política de la comunidad, a un grado de mayor entrega, por medio de su integración voluntaria a la militancia dentro del Partido Demócrata Cristiano. La filosofía social y política que inspira el Humanismo Cristiano necesita de una organización dentro de la sociedad. Esta es la razón para la existencia del Partido Demócrata Cristiano y la participación en él está abierta a todas las personasde buena voluntad, sean o no creyentes, siempre que acepten las posibilidades de realización del humanismo integral.

NECESIDADES DE UNA CONCEPCION DEL HOMBRE Y DEL MUNDO

El mundo es el conjunto de todo lo creado, aqui vive el hombre, integrado en una sola unidad lo espiritual y lo temporal. Entendemos, en este caso, por Temporal a todo aquello que es material y que, por tanto tiene un tiempo de duración.
El mundo es el dominio de lo temporal y en él se desarrollara la acción del cristiano. Al hombre cristiano le incumbe trabajar para que en la sociedad en que vive tenga vigencia y se respeten los fundamentos del Humanismo Cristiano, que establece las reglas supremasde conducta de nuestra vida y nos define, para nuestro comportamiento en el mundo, un conjunto de normas morales que toda la sociedad debiera asumir.
La opción de asumir un enfoque humanista y cristiano del hombre y el mundo y de trabajar en los aspectos temporales para lograr el desarrollo de todo el hombre y de todos los hombres, tiene una raiz más profunda en el mandato evangélico del amor al prójimo y la vigencia de los valores consecuentes:
a) el respeto absoluto a la persona humana,
b) y la promoción y defensa de la vida.
La práctica de estos dos valores elementales es la que posibilita que el cristianismo asuma o realice todos los actos de su vida con una concepción del hombre y del mundo profundamente humanista y se movilice, aún en las condiciones más adversas, contra toda forma deshumanizadora, esto es, que se atente contra la dignidad de las personas. Por ejemplo, son situaciones deshumanizadoras: la actitudes que privilegian el consumismo, la competencia individual desenfrenada, la violación de los derechos humanos, el deterioro del medio ambiente.
El servicio público motivado en estos dos valores, permite que el enfoque del Humanismo Cristiano se nutra de personas conscistentes de su papel, activas en la lucha por la defensa de la dignidad del hombre

OBJETIVO FINAL DE HUMANISMO CRISTIANO

DERECHO AL DESARROLLO PERSONAL
Toda persona tiene derecho inalienable de vivir en tipo de sociedad que haya establecido las condiciones sociales, culturales, económicos y políticos que favorezcan su pleno desarrollo. De acuerdo con el Humanismo Cristiano, la persona y su desarrollo integral constituye el centro y la finalidad de la sociedad. Este derecho debe ser enmarcado dentro de la concepción subsidiaria, mediante la cual se establece que cada persona debe asumir un papel activo y ser responsable de su propio desarrollo, hasta donde lo permitan sus capacidades y posibilidades. A partir de allí esta responsabilidad pasa a ser social, asumida por la familia, la comunidad y el Estado en forma sucesiva.
Ejemplos de esta concepción o principio subsidiario, lo encontramos en el Subsidio de vivienda básica, donde personas mayores de 18 años, carente de vivienda propia y que no son asignatarias de otro subsidio, reciben del estado 140 UF, como máximo para obtener una vivenda cuyo valor total no sean más de 230 UF. La atención judicial gratuita por medio de La Corporasción de asistencia judicial, a personas de escasos recursos, el subsidio al consumo de agua potable, servicios de alcantarillado y aguas servidas, donde el Estado hace un aporte en dinero a familias de escasos recursos que tienen dificultades para pagar generalmente ésta alcanzada el 50% del total de consumo por vivienda.

CRITERIOS BASICOS ORIENTADORES DEL DESARROLLO PERSONAL

a) El respeto del derecho de las demás personas a alcanzar también sus objetivos vitales de desarrollo.
b) La solidaridad del hombre con los demás, de forma que las satisfacciones obtenidas en el proceso de desarrollo personal no limiten las posibilidades de desarrollo de las otras personas, ni impidan su acceso al disfrute de las mismas.
c) La sustentabilidad de las condiciones que permitan el desarrollo personal, tomando en cuenta que dichas condiciones y sus beneficios son una herencia de las generaciones pasadas y que deben perdurar para las generaciones que están por venir. Para que estas condiciones sean sustentables, tomando como ejemplo el caso de la economía, es necesario que las materias primas empleadas en la producción de bienes, puedan mantener un aceptable nivel de reposición. Cuando no es posible la renovación de un recurso, es necesario que su utilización total vaya aparejada de los correspondientes esfuerzos que permitan sus sustitución por alternativas que, a su vez, respeten el necesario equilibrio entre el hombre y el medio ambiente.
d) El desarrollo de una "cultura de la vida", alcanza a travésde personas que descubren que la solidaridad se desborda desde las propias acciones al conjunto de la sociedad y, desde ella, a una solidaridad intergeneracional, intrageneracional con el conjunto formado por la sociedad y la naturaleza viva. Así, el hombre redescubre su vínculo originario con la totalidad de la creación, de la que él es parte fundamental y dependiente.
e) El objetivo terminal de este proceso es el logro de una felicidad cada vez más plena del ser humano, ubicada en un espacio y tiempo en que se dan cita simultánea el desarrollo integral de la personalidad individual y comunitaria, considerando las limitantes correspondientes a la naturaleza humana.

CONCEPTO DE PERSONA HUMANA

El concepto de Hombre y el concepto de Persona Humana son equivalentes. Para efectos de nuestra doctrina basta con que utilicemos el concepto de Persona. Por tanto, cuando decimos hombre, Persona humana o simplemente persona, nos estamos refiriendo a un ser, el más perfecto de los seres vivientes. La característica principal del hombre como persona, que lo distingue del resto de los seres vivientes, es su inteligencia. Pero además, quienes tienen una visión religiosa del origen del mundo y del hombre, como es el caso de la gran mayoría de los humanistas cristianos, acepten la idea que la perfección y grandeza del ser humano o persona son una consecuencia de haber sido el hombre creado por Dios a su imagen y semejanza.
Cuando se dice que el hombre es una persona se quiere decir que, además de ser inteligente, está dotado de voluntad, entendida como la facultad de hacer algo o tomar decisiones por si mismo. Por ejemplo, el hombre ejerce su voluntad cuando en forma libre delega el ejercicio del poder en una autoridad mediante su voto.
El ejercicio de la voluntad en el hombre se halla estrechamente asociada a otra característica de la persona: su libertad, es decir, que tiene libre albedrío. Esto significa que tiene la facultad de decidir entre distintas alternativas presentadas por su inteligencia. Por ejemplo, puede elegir libremente su pareja para formar una familia o puede optar entre distintos partidos políticos para expresar su participación ciudadana.
Pero la libertadno sólo significa libre albedrío, sino también independencia y autonomía; una decisión verdaderamente libre no puede estar sometida a ningún tipo de soacción o arbitrariedad.
El hombre para ser libre, debe además ser conciente de su situación, de los poderes temporales que intentan manipularlo, de las tendencias deshumanizantes de la sociedad contemporánea, como son el consumismo y el nihilismo, las ideologías demagogicas que esmascaran la realidad.
Otra característica del hombre, es que tiene una personalidad. Esto significa que cada hombre posee características que lo hacen diferente de los demás.
Según el Humanismo Cristiano, el hombre, por su condición de persona dotada de naturaleza espiritual y material, tiene derecho que la sociedad en su conjunto tiene que satisfacer. Estos derechos dicen relación con sus necesidades biológicas, sociales, culturales, espirituales, etc. Por ejemplo, tiene derecho a la alimentación, a tener una vivienda digna, a ganarse el sustento mediante el trabajo, a tener atención de salud, a recrearse, etc.
Si los derechos del hombre se fundamnetan en la naturaleza humana, en su caracter de persona, son permanentes e inalienables; no son transables; no pueden ser usurpados; no tiene precio; ni pueden ser cedidos a título alguno. Por la misma razón son iguales para todos, sin distinciones de sexo, raza, ideología, clase, posición económica, etc.
La preservación de tales derechos esenciales del hombre contituyen la expresión práctica del respeto a la vida e integridad física u síquica de todas las personas, desde su concepción hasta su muerte. En efecto, si una persona no puede ejercer alguno de estos derechos, pone en peligro su vida, su integridad física o mental. La plena vigencia de estos derechos es la base fundamental sobre la que se construye el orden social coincidentecon la doctrina del Humanismo Cristiano.
Un ser humano jamás deja de serlo, ni aún en casos en que se haya envilecido al máximo, ya que su condición y dignidad le son propias. En el caso de un torturador o un delincuente, que han debilitado su capacidad para distinguir entre lo bueno y lo malo, no obstante a otros seres humanos; no pierde su condición de persona, dado que esta condición les es inherente.
También existe en la práctica, violaciones cotidianas a este principio básico; ejemplo de esto es la contaminación ambiental más allá de los límites aceptables, producida por una industria.
El hombre, por su condición de persona dotado de naturaleza espiritual y material creada a imagen y semejanza de Dios, tiene derechos que la sociedad en su conjunto debe satisfacer. Estos derechos tienen relación con sus necesidades biológicas, sociales, culturales, espeirituales, etc.

PERSONA Y SOCIEDAD EL HOMBRE ES UN SER SOCIAL

El hombre es una persona que se realiza en conjunto con los demás hombres, porque la vida común, constituye una exigencia de la naturaleza. El hombre aislado no puede desarrollarse como persona, ya que para ello necesita nutrirse de los valores, la cultura y las costumbres acumuladas por generaciones y generaciones de otros hombres. Sin el estímulo que se genera en la convivencia con otras personas se perdería gran parte de su inteligencia, lo que equivaldría a perder de su personalidad o espiritualidad.

CONCEPTO DE SOCIEDAD Y COMUNIDAD

Entendemos por comunidad al conjunto de personas que viven relacionadas en función de un destino común. Desde nuestro punto de vista, la sociedad no es una simple suma de individuos, sino que es una comunidad de hombres cuyo destino es vivir con los demás y al servicio de los demás.
Se entiende por sociedad a un grupo de individuos que tiene ciertos atributos comunes que los distingue como grupo y que interactúan entre ellos de modos y formas característicos. Se refiere comúnmente a un grupo que comparten una cultura y que vive como una entidad reconocible. También se la concibe como un sistema social que funciona satisfaciendo las necesidades básicas de personas que pertenecen a un territorio o espacio determinado.
La sociedad es el vehiculo de transmisión mediante el cual las personas se traspasan de hombres a hombres la cultura, la ciencia y los valores. A través de la vida en sociedad, participamos en la continuidad del proceso de creación del mundo, desarrollamos nuestra autonomía, y las multiples capacidades y posibilidades de que dispone cada persona, que en conjunto con los demás, trabaja, crea, produce, aprende, enseña, se recrea, participa en las acciones que dan vida a la sociedad, etc. Pero el hombre trasciende a la sociedad, lo que significa que es superior a ella, en el sentido que los fines de ésta última deben estar supeditada a preservar la dignidad y los derechos de cada una de las personas que integran.

EL BIEN COMUN

La sociedad, entendida como un conjunto de personas que se relacionan en función de un destino compartido, debe orientarse al logro del bien común. Este se concibe como la armónica concurrencia de los elementossociales en un orden legítimo, cuyo funcionamiento permite la generación de las condiciones óptimas para que las personas, las familias y las asociaciones logren su más pleno desarrollo.
El Humanismo Cristiano cree que es posible construir una sociedad centrada en la persona, en el respeto irrestricto a sus derechos, cualquiera sea su condición social, su pensamiento o sus creencias, lo cual le permite alcanzar su más pleno desarrollo espiritual y material. Ello supone también la existencia y cumplimiento de ciertos deberes inherentes a esos derechos.
la sociedad no es una simple suma de individuos, sino que es una comunidad de hombres cuyo destino es vivir con los demás y al servicio de los demás.

LA SOCIEDAD CIVIL

Es una de las manifestaciones de la sociabilidad humana, en ella los hombres se organizan dentro de la sociedad en múltiples asociaciones, denominadas "cuerpos intermedios", con el objeto de realizar variados fines. Son ejemplos de cuerpos intermedios: los sindicatos, la federaciones estudiantiles, los clubes deportivos, los centros de madres, los gremios profesionales, etc. Cada una de estas asociaciones u organizaciones tiene sus propios propósitos y en ellas las personas buscan alcanzar la satisfacción de algunas de sus motivaciones o intereses. De esta forma, existe una multiplicidad de asociaciones parciales que el hombre crea para la realización de sus objetivos que van en beneficio de su progreso y desarrollo.
Para que la sociedad civil cumpla con su papel facilitador del progreso y desarrollo del hombre debe basar su funcionamiento en la vigencia de ciertos principios:
1.- LIBERTAD. Entendida como la capacidad que posee el hombre de disponer de sí mismo y de orientarse en la acción según su escala de valores, teniendo como fin su relización personal. Ser libre es ser dueño de pensar como uno quiera y de actuar utilizando los caminos o medios que cada uno considera como lo más convenientes para la satisfacción de sus necesidades, siempre que estos caminos o medios respeten el derecho de las otras personas a ser libres y respetados en su dignidad de hombres.
La libertad requiere de la existencia de oportunidades y medios para que las personas puedan elegir, según su propia escala de valores, lo que más les convenga para su plena realización. Por ejemplo, no existiría libertad en la educación si, a pesar de ser un derecho constitucional, no hubiera suficiente centros educacionales para escoger a todos los jóvenes que quisieran alcanzar el nivel de educación media. De la misma forma, no existiría libertad de trabajo en un país que tuviera un alto indice de desempleo.
2.- PLURALISMO. Consiste en aceptar que cada hombr pueda tener diversidad de pensamiento y libertad plena para asociarse según la afinidad de sus ideas. Por ejemplo, dentro de una misma familia pueda darse distintas posiciones políticas y sus miembros adherir a distintos partidos políticos, sin que se pierda la unidad o se deteriore la convivencia en las relaciones familiares.
Desde este punto de vista, el pluralismo se entiende como la aceptación leal de distintas visiones en torno a los cambios que permiten el desarrollo personal y social. Tiene su base en el valor de la tolerancia y en la igualdad esencial de todas las personas. El ejercicio del pluralismo permite valorar determinadas actitudes que facilitan la comprensión de la diversidad humana.
3.- TOLERANCIA. Supone aceptar que todos los hombres y sus asociaciones puedan y deban colaborar en la consecución del bien común. También supone respetar el derecho de otras personas a expresar y actuar libremente según sus ideas. En tal sentido, la tolerancia se constituye en un elemento muy importante para la convivencia democrática, pues favorece los acuerdos tendientes a la consecución del bien común.
En relación con los principios de pluralismo y tolerancia el Humanismo Cristiano afirma la necesidad de contrastar, comprobar y enriquecer permanentemente susu ideas, a través del diálogo con las personas que piensan de una manera distinta, de tal forma que se refuerce la concepción pluralista de la sociedad, sin perjuicio de la convicción que cada persona tenga de sus propios ideales y valores.
RESPETO MUTUO. Es poner en práctica el principio de la tolerancia, aceptando el derecho de todas las personas y sus organizaciones a tener su propio pensamiento.
4.- PARTICIPACION. Entendida como el derecho de todas las personas a tomar parte en las decisiones sobre los asuntos que les conciernen, directa o indirectamente . Por ejemplo, las personas tienen derecho a participar en las grandes decisiones que se adopten en relación con el barrio donde viven, porque ésas les afectan directamente o en el caso de la participación indirecta cuando se deposita la confianza por medio del sufragio, en determinadas autoridades Parlamentarias, Municipales, etc. El ejercicio de este derecho supone la existencia de mecanísmos que hagan posible la participación, y la existencia de una capacidad de las personas para incorporarse activamente al proceso de toma de decisiones, en lo concerniente a su desarrollo personal y comunitario.
Siguiendo con el ejemplo anterior, para que las personas puedan participar en la toma de decisiones que afectan el barrio en que viven, es necesario que estén organizadas en algún tipo de asociación comunitaria, y que, al mismo tiempo, estén capacitadas para adoptar buenas decisiones. Junto con ello, supone la existencia de una mentalidad participativa, la que debe ser estimulada por el conjunto de la sociedad.
El ejercicio del derecho a la participación, se expresa plenamente a través de la organización social o grupos sociales medianamente los cuales las personas asuman sus capacidades individuales de participación. En el interior de estos grupos las personas tienen la oportunidad de analizar sus problemas, formular soluciones factibles, negociar con otros grupos sociales y con el Estado, participar en la ejecución y control de las tareas involucradas en la solución aceptada socialmente.
5.- PRINCIPIO DE SOLIDARIDAD. De acuerdo con este principio, no existe para el Humanismo Cristiano un campo totalmente libre para realizar planes individuales, si éstos impiden el bienestar de la comunidad o si su ejecución conlleva la deshumanización del propio impulsor.
Dentro de esta idea, los instrumentos que el hombre ha creado para su beneficio, tiene también las limitaciones que nacen de la solidaridad que debe tener con el resto de los miembros de la sociedad. Un ejemplo de ello lo podemos encontrar en el caso de la explotación de los recursos forestales del país. Esta explotación benefica a los empresarios y personas que viven del trabajo en esa actividad. Pero si esta explotación sobrepasa la capacidad de reposición de los arboles talados, entonces se convierte en un peligro para la sociedad, por los problemas propios de la desforestación. El bien común y la solidaridad exigen poner fin a esa situación, ya que el beneficio individual está supeditado al beneficio de la sociedad.

LA FAMILIA

La familia constituye la unidad básica de la sociedad. La familia como sociedad natural y perfecta existe antes que el Estado o cualquier otra comunidad y constituye, más que una unidad juridica, social y económica, una comunidad de amor y solidaridad, isustituible para la enseñanza y transmisión de los valores culturales, sociales y espirituales, esenciales para el desarrollo y bienestar de sus propios miembros y de la sociedad.
En tal sentido, el matrimonio se entiende como un compromiso libre, asumido con el propósito de formar una familia en la que ambos esposos se amen, respeten y se ayuden mutuamente y permitan la continuidad de la humildad. El matrimonio facilita el pleno desarrollo de la pareja en sus aspectos comunes e individuales. La pareja tiene, entonces, el derecho inalienable a desarrollar la vida familiar, teniendo en plena consideración los deberes para consigo misma, para con los hijos, y para con la sociedad.
La igualdad esencial de los sexos, como principio básico es un ideal necesario y realizable. En releción con ello, el Humanismo Cristiano propicia la dignificación del papel de la mujer en igualdad de condiciones y oportunidades que el hombre y el fortalecimiento de la relación de pareja dentro del marco de la familia. En este sentido, plantea la necesidad de revitalizar el papel de la familia en el desarrollo y la educación de los hijos y de hacer efectiva la corresponsabilidad en la busqueda y logro del bien común familiar.

VALORES CRISTIANOS DEL ORDENAMIENTO DESEADO

CONCEPTO DE SOCIEDAD COMUNITARIA
Entendemos la sociedad comunitaria como aquella que alcanza en lo político mayor participación, en lo social equidad, y en lo económico, una sintesis armonica entre la libertad económica y justicia social. Esta sintesis tiene como criterios fundamnetales la promoción de la persona humana, la busqueda del bien común como valor conductor de las decisiones públicas y la solidaridad como motor de una sociedad más humana.
La sociedad comunitaria acepta y promueve las distintas formas de propiedad, también reconoce el rol del mercado en el mundo actual, pero sujeto siempre a los intereses del bien común. Por lo tanto, busca ser efectiva la solidaridad a través de la presencia activa y eficiente del Estado, cuyo desafío esencial es la superación de la pobreza y un desarrollo nacional armónico, donde no existian desigualdades e injusticias.
Respetando el principio de libertad, promueve el desarrollo de cada persona, de la familia y la comunidad, aspirando más allá de los niveles locales, a la construcción de un nuevo orden mundial, cuyos ejes vitales sean la convivencia pacífica, la democracia, el mejoramiento del medio ambiente y la calidad de vida de los pueblos.
A esta tarea de mejorar las condiciones de vida de cada persona para hacerlas cada vez más humanas y llevarlas a escalas superiores de desarrollo y satisfacción de sus necesidades personales y comunitarias, la denominada Promoción Humana.

VALORES CRISTIANOS Y PROMOCION HUMANA

A partir de raices cristianas de esta doctrina humanista las tareas de promoción humana deben estar inspiradas en los siguientes principios rectores:
a) El derecho a la vida.
b) El respeto a la dignidad esencial de toda persona humana.
c) La valoración de la familia y de la comunidad como lugares de reunión propicios de las condiciones que facilitan el desarrollo personal pleno.
d) La libertad, como elemento básico y condición de la plena realización humana.
e) La justicia social, como garantia de la libertad.
f) La solidaridad de los hombres contemporáneos entre sí y de los hombres de hoy con los del mañana.
g) La igualdad, como referente esencial de los derechos y deberes.
h) El derecho al desarrollo pleno y la búsqueda de la felicidad compartida.
i) La paz, como situación deseada y valor predominante, en torno a la cual será posible edificar el consenso cotidiano de los hombres.

RAICES CRISTIANAS DE INTERPRETACION DEL ORDEN SOCIAL

Nuestra concepción fundamental de los valores del orden social tiene una clara influencia del cristianismo. Las fuentes cristianas de inspiración se refieren básicamente al Antiguo y Nuevo Testamento. En los Evangelios es especialmente determinante la nueva interpretación de los Diez Mandamiento, particularmente en lo referido a la Ley del Amor.
Complementariamente se extraen importantes conceptos de los textos de los Padres de la Iglesia y de la obra de Santo Tomás de Aquino. Interpretaciones y aplicaciones vinculadas a las Encíclicas Sociales que a partir de "Rerum novarum" y posteriormente del Concilio Vaticano II han estado presentes en la reflexión de los cristianos en pólitica. Se destacan entre otras Encíclicas: "La Constitución Pastoral sobre la Iglesia en el Mundo Actual", "Evangelii Nutiandi", "Populorum Progressio" de Pablo VI y "Sollicitudo rei Socialis, Carta Encíclica sobre la preocupación social de la Iglesia", Loborem Exercens de Juan Pablo II. Los documnetos de Medillín, Puebla y Santo Domingo, que nos entregan una visión latinoamericana frente a los desafios que nos plantean nuestras sociedades, poniendo énfasis en la interpretación cultural.
Otro aporte ha sido el de la antropología filosófica a partir de max Scheller, Martín Buber y más cercanos el de Joseph Gevaert y Emanuelle Levinas, sin dejar de mencionar los conocidos filósofos Jacques Maritain, Emmanuel Mounier, Teillard de Chardin y Paul Ricoeur.
También cuestiones morales, realizadas por la Iglesia Católica y por la agrupaciones religiosas de origen protestante, vinculada al Consejo Mundial de Iglesias, Puede ser estimadas como importante fuente de referencia, de obligatoriedad asumida libremente por cada persona.
Esta fuerte influencia del pensamiento cristiano en nuestra concepción de los valores del ordensocial, esta visión humanista del hombre y la sociedad, puede ser compartida por personas que no son creyentes. De hecho, grandes corrientes del pensamiento actual tienden a buscar puntos de coincidencia en torno a los valores fundamentales de la concepción humanista y en torno a los postulados de la concepción democrática de la vida en sociedad. Postulamos un cristianismo abierto y dialogante, capaz de realizar una autocrítica y, a su vez, un encuentro con las demás diciplinas del pensamiento contemporáneo, sobre todo con aquellas ideas y conceptos de vida más lejanos; más aún, nuestro desafío es lograr en un futuro próximo la confluencia de los distintos humanismos.

LA PROMOCION HUMANA

La realización personal y la búsqueda del bien común por parte de la sociedad son los fines esenciales para los cuales se establece el orden social. De esta manera todos los medios que representan el orden social (principios, normas y estructuras) tiene como fin al hombre y a su desarrollo integral, lo cual supone el establecimiento y realización de las condiciones sociales, económicas y políticas que lo favorezcan.
Se trata, pues, de mejorarlas condiciones de la vida humana en sí misma y de procurar el bien común de la sociedad, de tal manera que cada persona concreta pueda realmente alcanzar el disfrute de los derechos que le son inherentes a su condición de hombre y pueda, al mismo tiempo, aportar el cumplimiento de sus deberes que son necesarios para su contribución al bien común.

JACQUES MARITAIN (1882-1973) influido por el pensamiento aristotélico-tomista.
La concepción antropológica de Maritain sostiene un claro personalismo cristiano en que el hombre no es el fundamento último de las cosas, por el contrario, encuentra su sentido en su referencia y vinculación con el Dios creador en donde realiza todas sus posibilidades.
Su pensamiento no separa la teoria filosófica de la práctica cotidiana, de hecho Maritain participó activamente en la renovación católica y en la constitución de una pustura filosófica humanista frente a las controversias sociales y políticas de su tiempo. Luchó duramente contra las desviaciones del liberalismo y contra los totalitarismos de toda especie.

EMMANUEL MOUNIER (1905-1950)
Filósofo francés representante activo del personalismo cristiano. Afrontó su momento histórico de crisis social y política, con una doctrina tanto de purificación interna

SISTEMA BINOMINAL

El sistema binominal es un sistema de elecciones populares destinado a la formación de un sistema bipartidista en torno a dos grandes partidos políticos o coaliciones.
El sistema binominal fue inventado en Polonia tras la llegada al poder de Wojciech Jaruzelski, con el objeto de promover la participación de partidos minoritarios en la Dieta, pero sin que se perdiera la preeminencia del Partido Socialista. En la actualidad, es utilizado en las elecciones legislativas de Chile.
CARACTERÍSTICAS
Este sistema está basado en la elección de representantes según votaciones en divisiones administrativas (como distritos y circunscripciones en el caso chileno), sin importar el resultado de las agrupaciones políticas a nivel nacional. Cada pacto o coalición lleva hasta dos candidatos por división, resultando electos los que obtienen la mayor votación en cada una de las dos listas más votadas. Sin embargo, pueden ser electos dos candidatos de una misma lista siempre y cuando la suma de su pacto doblase a la segunda lista con más votos.
En Chile, el sistema binominal fue diseñado por Jaime Guzmán entre otros, a pedido de Augusto Pinochet, y establecido por la Constitución Política de 1980 para la elección del Senado y de la Cámara de Diputados de la República, de tal forma que estén representadas dos listas políticas.
EJEMPLOS
EL CASO 1 es probablemente el más común durante las elecciones legislativas. Existen dos candidatos con las dos primeras mayorías en listas contrarias. En este caso, son electos los candidatos A y C.
EN EL CASO 2, el Pacto 1 tiene la mitad del electorado a su favor y sus dos candidatos corresponden a las dos primeras mayorías. Sin embargo, la votación del Pacto 1 no logra duplicar a la votación del segundo pacto más votado (el Pacto 2) por lo que son electos los dos candidatos con más votación de cada uno de los pactos, en este caso, los candidatos A y C.
EL CASO 3, el Pacto 1 logra el 60% de los votos debido a la alta votación del Candidato A. Aunque el Candidato C tiene más votos que B, este último es arrastrado por el alto porcentaje a favor del Candidato A. En este caso, el Pacto 1 logra elegir a sus dos representantes al obtener el doble de la votación del Pacto 2.
Cabe destacar la situación del Pacto 3. Debido a su baja votación, no logra elegir ningún candidato en este distrito. Si esta situación se repitiese a lo largo de todo el país, el Pacto 3, aun cuando logra entre el 20% y el 10% de los votos, no tendría ningún representante en el Parlamento.
Caso 1 Caso 2 Caso 3
Pacto 1 40% 50% 60%
Candidato A 30% 30% 50%
Candidato B 10% 20% 15%
Pacto 2 40% 30% 30%
Candidato C 22% 18% 18%
Candidato D 18% 12% 12%
Pacto 3 20% 20% 10%
Candidato E 11% 11% 6%
Candidato F 9% 9% 4%

CRÍTICAS AL SISTEMA BINOMINAL EN CHILE
Debido a este sistema, en muchas oportunidades el candidato con la segunda mayoría no es electo siendo reemplazado por uno con la tercera o, inclusive, la cuarta mayoría. De igual forma, diversas colectividades políticas de menor representatividad dicen ser excluidas del parlamento (por ejemplo, el Partido Comunista de Chile ha logrado cifras cercanas al 5% total de los votos, pero nunca ha conseguido un escaño durante el desarrollo de este sistema electoral). Esto ha provocado fuertes críticas por parte de la izquierda extraparlamentaria, representada por el Juntos Podemos, y de los sectores socialdemócratas, representados en la Concertación, que consideran a este sistema excluyente y poco democrático, a pesar que a esta última coalición también le es favorable el sistema. Por otro lado, la coalición de derecha, la Alianza por Chile, que también ha sido beneficiada por el sistema, plantea que este mecanismo permite alcanzar una mayor estabilidad política al promover la creación de dos bloques fuertes (oficialista y opositor), evitando de este modo una crisis política como la ocurrida durante el gobierno de la Unidad Popular de Salvador Allende en 1970.
A pesar que el sistema binominal sólo favorece a los dos grandes conglomerados políticos, han ocurrido casos excepcionales como en las elecciones parlamentarias de 2005, el Partido de Acción Regionalista, representado por la candidata a diputada María Eliana Isasi, logró quebrar el sistema binominal en el 2º distrito por Iquique; de igual manera, en el Senado, el independiente Carlos Bianchi logró ser electo por la XII Región de Magallanes y de la Antártica Chilena.
Durante el período de la Transición, el oficialismo ha propuesto en siete oportunidades la derogación del binominalismo. Estos intentos han naufragado debido a la completa oposición de la bancada de la Alianza (la cual ostentaba la mayoría del Parlamento o la mitad de éste, debido al binominalismo y a la presencia de senadores designados). El único paso importante ocurrió como parte de las reformas constitucionales del año 2005, en que el sistema electoral fue trasladado desde la Constitución a una Ley Orgánica, la que aún necesita de quórum cualificado para ser modificada.
A fines de diciembre del 2005, días después de las elecciones presidenciales de ese año, el gobierno de Ricardo Lagos envió a la Cámara de Diputados un proyecto de ley de carácter urgente para reformar el sistema binominal, que constaba de tres reformas a la Constitución para eliminar el número fijo de diputados (120 en la actualidad) y que comprometía al Congreso Nacional a buscar un nuevo sistema electoral en el período de un año. Este proyecto fue rechazado por la Alianza por Chile a través de la abstención de sus parlamentarios en la votación (a excepción del diputado de la UDI, Iván Moreira, quien votó en contra), argumentando que era un proyecto vacío y que no era correcto discutir el tema en tiempo electoral, ya que habría sido utilizado por el Gobierno como forma de apoyar la candidatura de Michelle Bachelet, mientras que el oficialismo reclamó que el candidato de la Alianza, Sebastián Piñera, quien había manifestado con anterioridad su deseo de reformar el sistema electoral, habría sido manipulado por la UDI y que no habría logrado «cuadrar» a sus parlamentarios.
Algunos días luego de haber asumido como Presidenta, Michelle Bachelet conformó una comisión especial para estudiar las modificaciones al sistema binominal. Esta comisión, compuesta por personas de diferentes partidos políticos (a excepción de la Alianza por Chile que prefirió automarginarse) fue liderada por Edgardo Boeninger. Sin embargo, su propuesta fue rechazada por sectores tanto de oposición como de la propia alianza gobernante. Los intentos de reforma serían retomados cuando en abril de 2007, el ministro José Antonio Viera-Gallo anunciara una propuesta con cambios menores al sistema electoral, el cual se mantendría vigente pero se agregarían 20 diputados a la Cámara, los cuales corresponderían a los candidatos que estuvieron más cerca de ser electos diputados y dentro de los cuales se integrarían hasta 5 escaños a las coaliciones que hubieran alcanzado un umbral de 5% de los votos. La propuesta ha sido aceptada por gran parte de la Concertación y del Juntos Podemos, pero sería rechazada de inmediato por la UDI mientras RN ha condicionado su apoyo, lo que dejaría la propuesta sin posibilidad de alcanzar el quórum requerido para ser aprobada.

EJEMPLOS
En las elecciones parlamentarias de 1989, las primeras en realizarse en Chile tras el retorno a la democracia, se produjo el más conocido ejemplos de la funcionalidad del sistema binominal.
En la circunscripción de Santiago Poniente, que es la que concentra el mayor número de votantes en el país, se enfrentaban los bloques de la Concertación —con los candidatos Andrés Zaldívar y Ricardo Lagos— y de Democracia y Progreso —con Jaime Guzmán y Miguel Otero—.
Los resultados demostraron una ventaja de los candidatos de la Concertación, cada uno superando el 30% de los votos, mientras el candidato gremialista sólo alcanzaba el 17% de los votos, y su compañero de lista el 15%. Sin embargo, la Concertación no logró doblar al pacto de derecha (61,89% frente a un 32,50%), por lo que, debido a las cláusulas del sistema binominal, fueron electos Andrés Zaldívar y Jaime Guzmán, siendo relegado Lagos, teniendo ciento ochenta mil votos más que el electo Guzmán. Lamentablemente, Jaime Guzmán sería asesinado a principios de 1991, siendo reemplazado por Otero; así, el candidato con la cuarta mayoría ejerció como senador por 7 años.

Elección - Santiago Poniente, 1989
Concertación por la Democracia
Ricardo Lagos PPD 399.721 30,62%
Andrés Zaldívar PDC 408.227 31,27%
Democracia y Progreso
Miguel Otero RN 199.856 15,31%
Jaime Guzmán UDI 224.396 17,19%
Pacto Liberal-Socialista Chileno
Sergio Santander Ind. 59.834 4,58%
Rodrigo Miranda Ind. 13.435 1,03%

Concertación Democrática Alianza Juntos Podemos Más Fuerza Regional Independiente
Sistema Binominal 65 dip. 54,2% 54 dip. 45,0% 0 dip. 0,0% 1 dip. 0,83%
Elección Directa 69 dip. 57,5% 50 dip. 41,6% 0 dip. 0,0% 1 dip. 0,83%
Sistema Proporcional 62 dip. 51,6% 46 dip. 38,3% 9 dip. 7,5% 1 dip. 0,83%


La tabla anterior muestra la diferencia que produce el sistema binominal en la elección de diputados de acuerdo a los datos de las últimas elecciones parlamentarias. Acá se compara el número de parlamentarios que obtendría cada conglomerado y su porcentaje en la Cámara de Diputados utilizando tres sistemas: el primero es el que actualmente rige en Chile, el segundo muestra el balance de las fuerzas políticas en caso de que fuesen elegido los dos diputados más votados en cada distrito, sin importar su coalición, y el tercero nos muestra una repartición de asientos en la Cámara Baja de acuerdo a los porcentajes de votación obtenidos en dicha elección a nivel nacional.
REFERÉNDUM
Un referéndum, referendo o plebiscito (plural: referenda, referendos o plebiscitos) es una votación sobre una cuestión legislativa o constitucional. Es una votación oficial para asuntos especiales, donde la opinión del electorado es solicitada.
Los referendos pueden ser obligatorios (vinculantes) o no obligatorios (consultivos). Un referéndum consultivo deja la interpretación del voto a la legislatura (como el referéndum sobre la Constitución Europea en España). Su obligatoriedad se basa en el coste político que supondría no obedecerlo y no en una obligación legal. Un referéndum obligatorio es posible sólo en algunos países y sobre algunos temas, y un cierto tamaño del electorado participante muchas veces es también un requisito previo.
Un plebiscito es dirigido a todos los ciudadanos, sin tener en cuenta sus derechos. Un plebiscito, en su sentido más estricto, es la petición de la aprobación de un decreto gubernamental o la aprobación de las políticas generales del gobierno, típicamente en estados sin democracia, parlamentarismo o un órgano representativo.
Algunos países con órganos representativos (parlamentos), el uso del referéndum vinculante también lo utilizan para casos de extrema importancia para el país. Algunos ejemplos son:
• Irlanda, cuando la Constitución del Estado irlandés Libre fue sustituida por la Constitución de Irlanda por el plebiscito el 1 de julio de 1937.
• El referéndum de 1988 en Chile donde se votó por la continuidad en la presidencia de Augusto Pinochet.
• En 2003, cuando Andrés Manuel López Obrador convocó a los habitantes del Distrito Federal a votar sobre la continuidad de su gobierno 3 años más y ganó el referendúm con más del 75% de los votos.
• En 2004, el difundido referéndum revocatorio convocado en Venezuela para que los votantes evaluasen el desempeño del Presidente Hugo Chávez, donde resultó ganador.
• Los diversos referéndum de ratificación del Tratado por el que se establece una Constitución para Europa en varios países de la Unión Europea.
• 2006, el importante Referéndum de ampliación del Canal de Panamá, el cual fue aprobado.

LA GLOBALIZACIÓN DE LA SOLIDARIDAD Y LA JUSTICIA. DESAFÍOS PARA CHILE Y APORTES DESDE LA ENSEÑANZA SOCIAL DE LA IGLESIA

AUTOR: MONS. ALEJANDRO GOIC KARMELIC
FECHA: 30/09/2008
PAÍS: CHILE
CIUDAD: SANTIAGO
PONTIFICIA UNIVERSIDAD CATÓLICA
SANTIAGO DE CHILE, MARTES 30 DE SEPTIEMBRE DE 2008

ESTIMADAS AMIGAS Y ESTIMADOS AMIGOS:

Un saludo muy especial a su Eminencia el Cardenal Renato Raffaele Martino, Presidente del Consejo Pontificio Justicia y Paz de la Santa Sede, que nos honra con su presencia. Un saludo fraterno a todos y a cada uno de ustedes que nos acompañan esta tarde.
Nuestra Iglesia está llamada a ser discípula misionera de Jesucristo. Ello implica “asumir evangélicamente y desde la perspectiva del Reino las tareas prioritarias que contribuyen a la dignificación de todo ser humano” (DA 384). Esto que se dice en Aparecida no es nuevo para nosotros, lo que nos desafía es hacerlo actual en medio de los profundos procesos de cambio que vive nuestra sociedad hoy.
Somos testigos de cómo se constituye una sociedad globalizada por la vía del desarrollo económico, tecnológico y de las comunicaciones, que muestra grandes progresos en algunos ámbitos del quehacer humano, beneficiando a algunos sectores del planeta o de las sociedades nacionales. Y que, por otra parte, también presenta situaciones sociales, culturales y éticas inadmisibles que afectan a multitudes que quedan excluidas del desarrollo.
Estos procesos de cambio acelerado inciden directamente en la experiencia cotidiana de personas y comunidades, afectando sus condiciones y estilos de vida, las relaciones sociales y también el sentido trascendente, la relación con Dios y la vivencia de la fe.
Frente a este escenario, la Enseñanza Social de la Iglesia ofrece principios rectores que tienen su centro en la Dignidad de la Persona Humana, hombre y mujer, fundada en el encuentro personal de Dios con el Hombre en la persona de Jesús. Me referiré sólo a 5 principios que considero más pertinentes para nuestra realidad y luego, a 6 desafíos de la equidad en el actual escenario nacional.
A) PRINCIPIOS RECTORES DE LA ENSEÑANZA SOCIAL DE LA IGLESIA
1. LA DIGNIDAD HUMANA
El punto de partida de todo orden y forma de convivencia social es el reconocimiento de la dignidad de toda persona humana, dignidad que proviene de la condición de hijos e hijas de Dios, creados a su imagen y semejanza. Reconocer esta dignidad implica comprometerse con el respeto y promoción de los Derechos Humanos. Compromiso valorado por la Iglesia “como uno de los esfuerzos más relevantes para responder eficazmente a las exigencias imprescindibles de la dignidad humana” (Compendio de la DSI, 152). De allí que la organización social, las políticas públicas y el ordenamiento económico y político, deben incorporar esta perspectiva, que implica promover la dignidad humana a través del respeto de los DDHH concebidos integralmente, como eje transversal que marca toda la convivencia social.
2. EL PRINCIPIO DEL BIEN COMÚN
“De la dignidad, unidad e igualdad de todas las personas deriva, en primer lugar, el principio del bien común, al que debe referirse todo aspecto de la vida social para encontrar plenitud de sentido. Según una primera y vasta acepción, por bien común se entiende «el conjunto de condiciones de la vida social que hacen posible a las asociaciones y a cada uno de sus miembros el logro más pleno y más fácil de la propia perfección».
El bien común no consiste en la simple suma de los bienes particulares de cada sujeto del cuerpo social. Siendo de todos y de cada uno es y permanece común, porque es indivisible y porque sólo juntos es posible alcanzarlo, acrecentarlo y custodiarlo, también en vistas al futuro. Como el actuar moral del individuo se realiza en el cumplimiento del bien, así el actuar social alcanza su plenitud en la realización del bien común.
La responsabilidad de construir el bien común es una tarea de todas las personas y del Estado, porque el bien común es la razón de ser de la autoridad política. El Estado debe garantizar cohesión, unidad y organización a la sociedad civil de la que es expresión, de manera que se pueda lograr el bien común con la contribución de todos los ciudadanos.
3. EL DESTINO UNIVERSAL DE LOS BIENES
Ya desde el libro del Génesis se nos enseña que “Dios ha dado la tierra a todo el género humano para que ella sustente a todos sus habitantes, sin excluir a nadie ni privilegiar a ninguno. He ahí, pues, la raíz primera del destino universal de los bienes de la tierra. Ésta, por su misma fecundidad y capacidad de satisfacer las necesidades del hombre, es el primer don de Dios para el sustento de la vida humana”. (DSI 171)
La persona, en efecto, no puede prescindir de los bienes materiales que responden a sus necesidades primarias y constituyen las condiciones básicas para su existencia; estos bienes le son absolutamente indispensables para alimentarse y crecer, para comunicarse, para asociarse y para poder conseguir las más altas finalidades a que está llamada (Compendio DSI 171).
La riqueza, como resultado de un proceso productivo en el uso de los recursos disponibles, puede y debe estar “guiado por la inventiva, por la capacidad de proyección, por el trabajo de los hombres, y debe ser empleado como medio útil para promover el bienestar de los hombres y de los pueblos y para impedir su exclusión y explotación” (DSI 174).
El principio del destino universal de los bienes nos invita a cultivar una visión de la economía basada en valores que permitan tener siempre presente el origen y la finalidad de los bienes, ya que sólo así la creación de la riqueza pueda asumir una función positiva. Esto no es posible sin un esfuerzo común dirigido a obtener para cada persona y cada pueblo las condiciones necesarias de un desarrollo integral, de modo que todos puedan contribuir a la construcción de un mundo más humano, «donde cada uno pueda dar y recibir, y donde el progreso de unos no sea obstáculo para el desarrollo de otros ni un pretexto para su servidumbre».
El principio del destino universal de los bienes afirma, por una parte el pleno señorío de Dios sobre toda realidad, y por otra la exigencia de que los bienes de la creación sean destinados al desarrollo de todo el hombre y de la humanidad entera. Este principio no se opone al derecho de propiedad, sino que indica la necesidad de reglamentarlo. “La propiedad privada (…) es, en su esencia, sólo un instrumento para el respeto del principio del destino universal de los bienes, y por tanto, en último análisis, un medio y no un fin” (Compendio DSI 178).
4. LA OPCIÓN POR LOS POBRES
El principio del destino universal de los bienes exige que se vele con particular solicitud por los pobres, por aquellos que se encuentran en situaciones de marginación y por las personas cuyas condiciones de vida les impiden un crecimiento adecuado. A este propósito se debe reafirmar, con toda su fuerza, como lo acaba de haber Aparecida, la opción preferencial por los pobres.
La miseria humana es el signo evidente de la condición de debilidad del hombre y de su necesidad de salvación. De ella se compadeció Cristo Salvador, que se identificó con sus \"hermanos más pequeños\" (Mt 25, 40.45). \"Jesucristo reconocerá a sus elegidos en lo que hayan hecho por los pobres. La buena nueva `anunciada a los pobres´ (Mt 11,5; Lc 4,18) es el signo de la presencia de Cristo\" (Compendio DSI 183).
La caridad hecha a los pobres es uno de los principales testimonios de amor fraterno; pero el amor fraterno no se puede reducir a la caridad como limosna, sino que implica atender a la dimensión social y política de la pobreza. Sobre esta relación entre caridad y justicia retorna constantemente la enseñanza de la Iglesia: “Cuando damos a los pobres las cosas indispensables no les hacemos liberalidades personales, sino que les devolvemos lo que es suyo. Más que realizar un acto de caridad, lo que hacemos es cumplir un deber de justicia” (San Gregorio Magno, citado en el compendio DSI).
5. LA DIGNIDAD DEL TRABAJO HUMANO
Por otra parte, la enseñanza social de la Iglesia ha tenido un especial cuidado por los derechos de los trabajadores que, como todos los demás derechos, se basan en la naturaleza de la persona humana y en su dignidad.
En especial, el Magisterio de la Iglesia ha considerado oportuno enunciar algunos de ellos, indicando la conveniencia de su reconocimiento en los ordenamientos jurídicos: el derecho a una justa remuneración; el derecho al descanso; el derecho a ambientes de trabajo y a procesos productivos que no comporten perjuicio a la salud física de los trabajadores y no dañen su integridad moral; el derecho a que sea salvaguardada la propia personalidad en el lugar de trabajo; el derecho a subsidios adecuados e indispensables para la subsistencia de los trabajadores desocupados y de sus familias; el derecho a la pensión, así como a la seguridad social para la vejez, la enfermedad y en caso de accidentes relacionados con la prestación laboral; el derecho a previsiones sociales vinculadas a la maternidad; el derecho a reunirse y a asociarse. Estos derechos son frecuentemente desatendidos, como confirman los tristes fenómenos del trabajo infraremunerado, sin garantías ni representación adecuadas. Con frecuencia sucede que las condiciones de trabajo para hombres, mujeres y niños, especialmente en los países en vías de desarrollo, son tan inhumanas que ofenden su dignidad y dañan su salud (Compendio DSI 301).
B) LOS DESAFÍOS DE LA EQUIDAD EN EL ACTUAL ESCENARIO NACIONAL
Sin duda debemos reconocer importantes avances. Desde el inicio de la transición a la democracia, a principios de los años 90, Chile ha alcanzado logros significativos en materias políticas, económicas y sociales. Así lo demuestran indicadores como el crecimiento económico y la reducción de la pobreza. Según datos de la CEPAL , a la fecha, Chile es el único país de América Latina que ya alcanzó el Objetivo del Milenio propuesto por la Naciones Unidas para el 2015 de reducir a la mitad la pobreza. Del mismo modo, el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) sitúa a Chile entre los países con alto desarrollo humano, ocupando el lugar 40 en el ranking que considera 177 países, y el segundo lugar en la región después de Argentina.
Creemos importante en este ámbito resaltar el consenso existente en el país respecto a la necesidad de enfrentar la inequidad, creando espacios de diálogo para generar propuestas que nos ayuden a avanzar hacia un desarrollo más inclusivo. Éste ha sido el trabajo realizado por el Consejo Asesor Presidencial sobre Equidad y Trabajo. Esperamos que sus propuestas efectivamente se conviertan en políticas públicas que contribuyan a la superación de las desigualdades y que aquellos aspectos en que no se logró acuerdo, especialmente en materias de institucionalidad laboral, sigan siendo materia de diálogo, pues es dificultoso encontrar caminos hacia una convivencia más equitativa sin considerar un fortalecimiento de la organización de los trabajadores.
En un marco en que existen aspectos muy positivos, a nuestro país se le siguen planteando desafíos serios en materias sociales:
1. POBREZA QUE DISMINUYE PERO QUE PERSISTE
Reconociendo los avances experimentados por el país, desde amplios sectores políticos y organismos de la sociedad civil se plantean, sin embargo, cuestionamientos de fondo al modelo de desarrollo del país. En materias sociales estos cuestionamientos tienen que ver la persistencia de altos niveles de pobreza en un contexto de alto crecimiento económico. De acuerdo a los datos oficiales entregados por la Encuesta de Caracterización Socioeconómica, CASEN 2006, la pobreza en Chile cayó desde un 18.7% de la población en 2003 a un 13.7% en 2006; y los indigentes diminuyeron desde 4,7% a 3,2% en el mismo lapso.
El problema es que de acuerdo a las estimaciones de la Fundación para la Superación de la Pobreza, los pobres son muchos más que los reconocidos por las estadísticas oficiales porque el criterio con que se los ha medido, la llamada línea de pobreza, está obsoleta. En consecuencia, si bien la pobreza y la indigencia han disminuido, lo que nos alegra, los niveles de pobreza e indigencia parecen ser mayores que lo que indican las cifras oficiales. En todo caso, sea cual sea la medición de la pobreza se trata de millones de hermanos que nos interpelan, especialmente mujeres, niños y pueblos indígenas.
En la coyuntura actual se suma la preocupación por el impacto que ya está teniendo en la calidad de vida de los más pobres la crisis alimentaria mundial, que en un contexto globalizado también afecta a nuestro país. En efecto, las alzas sostenidas de precios de los alimentos ya está impactando la economía de las familias más pobres, cuyo presupuesto se destina en un alto porcentaje al consumo de alimentos. Los expertos señalan que por esta vía lamentablemente se producirá un alza en los niveles de pobreza, ya que como sabemos ésta se mide precisamente considerando una línea de ingresos que se estable a partir de una canasta básica de alimentos. Frente a ello, desde ya llamamos a las autoridades y a los actores del mundo económico a buscar alternativas para enfrentar adecuadamente este fenómeno.
2. DESIGUALDAD
No obstante, el problema más sustantivo del país se refiere a lo que los obispos hemos denunciado como las “diferencias sociales (…que…) alcanzan niveles escandalosos”, que caracterizan el desarrollo de la sociedad chilena como inequitativo, concentrador y excluyente. En los últimos años, y pese al aumento significativo del gasto social, la distribución de la riqueza ha mantenido una estructura extremadamente desigual: las cifras del año 2006 indican que el 10% más rico de la población obtiene ingresos equivalentes a 31 veces más que los ingresos del 10% más pobre y que mientras el quintil más pobre de la población accede al 4.1% de los ingresos, el quintil más rico obtiene el 54.6% (coeficiente de GINI = 0.54).
Esta regresiva distribución de los ingresos es sólo una de las expresiones de una desigualdad estructural que también se manifiesta, entre otras realidades, en las oportunidades de acceso a educación de calidad, en las posibilidades de desarrollo de las diversas regiones de un país altamente centralizado, en la segregación urbana y en la inequidad que afecta a las mujeres. En definitiva, “Chile tiene una de las peores distribuciones del ingreso en un continente que tiene, a su vez, la peor distribución del mundo\".
3. REALIDAD LABORAL
Pobreza y desigualdad se relacionan con las condiciones laborales vigentes en Chile. La desigualdad de ingresos chilena se vincula con las diferencias de remuneración del trabajo asalariado. Más de un millón de chilenos -1.066.454 personas entre asalariados y no asalariados- ganan una cifra inferior o igual al ingreso mínimo líquido y aún en los sectores más dinámicos de la economía, como el comercio y el forestal, predominan condiciones laborales precarias y adversas para los trabajadores, en términos del nivel de las remuneraciones, los horarios de trabajo, el acceso a previsión social, entre otras. Estas condiciones se ven agudizadas por la baja tasa de sindicalización, la debilidad de las organizaciones sindicales y una legislación que limita las posibilidades de negociación de los trabajadores.
4. EL MUNDO POLÍTICO
En lo político, Chile vive una etapa de normalidad democrática. En el país incluso se han dado desarrollos significativos en este aspecto, que se reflejan en la elección, por primera vez en la historia chilena, de una mujer a la Presidencia de la República y en el surgimiento de una ciudadanía cada vez más crítica y exigente con las autoridades. No obstante, es posible afirmar que en Chile el proceso de democratización aún presenta debilidades. Como temas de fondo se puede afirmar que la “sustentabilidad y el rendimiento de la democracia chilena están desafiados, entre otras cosas, por la oligarquización de sus élites dirigentes y su débil renovación generacional, por sus débiles vínculos con la producción de conocimientos autónomos, por la debilidad en la formulación de proyectos de largo plazo, y por la transformación de los partidos en máquinas puramente electorales.”
Ello está asociado con el desprestigio de la clase política ante la población, como lo demuestran permanentemente los estudios de opinión pública, con su retracción a los espacios privados, con una baja adhesión a la democracia y un déficit de ciudadanía.
Efectivamente, según el Informe Latinobarómetro 2007, entre los 18 países latinoamericanos, los que registran una mayor adhesión al sistema democrático son Costa Rica con un 83 por ciento, Uruguay (75%), Bolivia y Venezuela (67%) y Ecuador (65%). La media regional se sitúa en 54%. Chile en cambio presenta sólo un 46% de apoyo a la democracia y un aumento de 13 a 21% de quienes se manifiestan a favor del autoritarismo, situación que los autores del estudio atribuyen a la “mala distribución del ingreso y a la ausencia de movilidad social.”
Urge reivindicar la nobleza de la vocación política y del servicio público para poder recuperar la calidad de la política y su dignificación. La Patria agradece a todos los políticos su servicio en la construcción del bien común y en la preocupación sincera por los demás, particularmente, por los más pobres. La Patria les llama también a una sincera autocrítica, para revisar su quehacer y enmendar rumbos en lo que sea necesario, de tal modo, que la ciudadanía recupere su confianza en la política y en los diversos actores políticos.
El mismo Informe confirma la existencia de un débil desarrollo de la participación ciudadana. La participación política y social, más allá de la asistencia a votar, (junto a la preocupación por el medioambiente) constituye una materia de segundo orden en el concepto que tienen los latinoamericanos de ciudadanía (pág. 54). Los indicadores de participación ciudadana utilizados por el estudio sitúan a Chile bajo el promedio regional y, en algunos casos, en los últimos lugares. Por ejemplo, la participación en organizaciones políticas y sociales tiene escasa importancia. Mientras a nivel regional, un 31% de los ciudadanos no ha participado nunca en ningún tipo de organización, en Chile esta proporción se eleva al 45% de la población, la más alta junto a la de Ecuador (52%).
5. MEDIOAMBIENTE Y DESARROLLO SUSTENTABLE
Además de las debilidades de carácter sociopolítico, existen crecientes cuestionamientos al costo ecológico de las principales actividades de la economía chilena, como la minería, el sector forestal y el pesquero, todas con impactos medioambientales severos que generan consecuencias adversas en el entorno natural y social y conflictos medioambientales que afectan más gravemente a las comunidades pobres. La política y la institucionalidad medioambiental hasta ahora no han conseguido garantizar un desarrollo sostenible que resuelva los conflictos entre los requerimientos del crecimiento económico y el cuidado del medioambiente.
El señorío que el ser humano tiene que ejercer sobre la tierra y las cosas todas de la creación no es “explotando” la naturaleza según los propios intereses, sino como nos lo enseñó Jesús que es el Señor de la creación entera. De modo que ejerzamos nuestro señorío no sólo sin dejarnos esclavizar por las cosas, lo que lleva consigo un estilo de vida austero, sino cuidando de ellas para usarlas actuando a semejanza de Dios, poniendo todo al servicio del amor. La actitud permanente de solidaridad usando las cosas al servicio del amor a todos, incluyendo las generaciones futuras, es la que corresponde al señorío que debe ejercer cada persona, procurando que nadie quede debajo de la mesa de la vida. Dios ha hecho las cosas para todos.
6. LA CONVIVENCIA COTIDIANA
Todos hemos sido testigos de un deterioro de la convivencia cotidiana entre los chilenos, que afecta principalmente a los espacios más íntimos. La violencia intrafamiliar, especialmente contra niños y mujeres; la violencia en los barrios y en los estadios, la violencia delictual, son expresiones de una convivencia que en algunos sectores se hace muy difícil. Requerimos reconstituir las confianzas y trabajar por proyectos inclusivos, en que nos respetemos y podamos construir un futuro con sentido de colaboración y fraternidad.
Junto con constatar estas dificultades, reconocemos las experiencias positivas de preocupación por el prójimo y el cuidado del medioambiente, el compromiso serio de muchos por el servicio honesto al Bien Común, las experiencias solidarias de muchos jóvenes, las iniciativas de tantos organismos que trabajan por el desarrollo integral. Todas ellas son signos de esperanza que no siempre son reconocidos por lo medios de comunicación y que pueden ser semilla de una forma de convivencia más fraterna.
Como Iglesia estamos llamados a colaborar en un desarrollo del país en que se promueva y respete la dignidad de cada persona, debemos hacernos cargo de estas realidades y para ello necesitamos contar con la participación de todos –hombres y mujeres- para “trabajar junto a los demás ciudadanos e instituciones en bien del ser humano” (DA 384).
Esperamos que estos desafíos estén presentes en el diseño de las políticas públicas, que sean contenido fundamental de los eventos electorales que se avecinan y que sean asumidos como tareas que interpelan también a la sociedad civil y al mundo empresarial, como responsabilidad nacional que cobra especial vigencia en el marco del Bicentenario de la Independencia Nacional, que nos preparamos a celebrar.
Para ello contamos con la riqueza y vigencia de las enseñanzas de la Encíclicas Sociales, que son fuente inspiradora y orientadora para avanzar hacia una cultura de la solidaridad y desarrollo humano integral, más justo e inclusivo.
Muchas gracias.

MONS. ALEJANDRO GOIC KARMELIC
OBISPO DE RANCAGUA
PRESIDENTE DE LA CONFERENCIA EPISCOPAL DE CHILE

Santiago, 30 de septiembre de 2008

LOS DERECHOS FUNDAMENTALES DEL TRABAJO

ECLASS - BUSINESS EDUCATION - CURSO: LEGISLACIÓN LABORAL CLASE 5 LA TERCERA, VIERNES 10 DE ABRIL DE 2009 - ENRIQUE MUNITA, ABOGADO LICENCIADO EN CIENCIAS JURÍDICAS Y SOCIALES DE LA UNIVERSIDAD DE CONCEPCIÓN. PROFESOR DE DE DERECHO DEL TRABAJO EN MBA

La intimidad, la vida privada y la honra de los trabajadores son bienes protegidos por nuestra legislación laborar. El respeto a estas garantías constitucionales marca el límite a las facultades del empleador quien no podrá discriminar por raza, nacionalidad u ideología política.
Un documento reciente de La Organización Internacional del Trabajo (OIT) declaraba que si bien las mujeres “han logrado avances a partir de la democracia (…) aún persisten importantes desigualdades”. Allí el organismo internacional hacía patente la necesidad de disminuir la “brecha de género en la participación laboral”, pues aunque había avances al respecto, ésta aún continuaba muy alta.
Un tema sensible para nuestra sociedad y que va de la mano del nuevo Procedimiento de Tutela Laboral, un juicio que entrará en vigencia en la Región Metropolitana en agosto de 2009 y que ya se encuentra en aplicación en varias regiones del país. Su objetivo es proteger los derechos fundamentales de los trabajadores. Y donde uno de los principales derechos protegidos es el de la no discriminación.
Un foco que debe ser especialmente observado por las empresas, las que deben preocuparse de no discriminar a sus trabajadoras. Una preocupación que además debe extenderse a otras formas de discriminación, ya sea por edad, religión, raza y opinión política.
Los derechos fundamentales y el trabajo
Hay un conjunto de derechos que, por ser inherentes a la dignidad humana, se les asigna un valor jurídico superior. A estos derechos se les conoce como “derechos fundamentales”.
En nuestro país la Constitución asegura a todas las personas un conjunto de derechos, tales como a la vida, la integridad física y psíquica, la igualdad, la privacidad y la honra, entre otras.
La propia ley laboral se encarga de precisar a qué se refiere con “actos de discriminación”, entendiendo por tales las distinciones, exclusiones o preferencias basadas en motivos de raza, color, sexo, edad, estado civil, sindicación, religión, opinión política, nacionalidad, ascendencia nacional u origen social, que tenga por objeto anular o alterar la igualdad de oportunidades o de trato en el empleo y la ocupación. Por supuesto, las preferencias basadas en las calificaciones exigidas para un empleo determinado no constituyen discriminación.
Esta protección de los derechos fundamentales de los trabajadores puede verificarse en tres momentos clave de la relación laboral: al momento de la contratación, durante la misma relación laboral y al término de ésta.
1.- Protección al momento de la contratación
Para evitar que se cometan actos de discriminación en las ofertas de trabajo, la ley prohibe que la hacerse tales ofertas se señalen como requisitos de postulación condiciones distintas de la idoneidad técnica o profesional.
Por esta razón, la Dirección del trabajo ha señalado que son ilegales aquellas ofertas que exigen “buena presencia” o señalan límite de edad. Por cierto, esto admite las excepciones que indican la prudencia. Si la oferta de trabajo es para contratar un jugador de fútbol parece razonable que la contratación se enmarque dentro de las edades compatibles con el desempeño de esa labor.
2.- Protección durante la relación laboral
Durante la relación laboral, el empleador debe ser especialmente respetuoso de la protección de los derechos fundamentales. Para ello debe preocuparse de los sistemas de control, no sean discriminatorios, ni lesivos de la dignidad, de la honra ni de la privacidad.
Así, por ejemplo, el empleador no puede utilizar un detector de mentiras, descerrajar casilleros o escritorios, o intervenir teléfonos, como tampoco utilizar cámaras de seguridad en lugares privados como los baños.
Además de los mecanismos de control durante la relación laboral hay que tener consideración para evitar aquellas situaciones que puedan calificarse como mobbing o acoso laboral. Asimismo, es necesario poner atención con las situaciones que pudieran calificarse de acoso sexual.
El acoso laboral o mobbing es el hostigamiento persistente a un trabajador, que podría lesionar garantías como la integridad física o psíquica, la intimidad, la honra o la propia dignidad. Puede producirse por acciones directas e intencionales, o bien por omisiones negligentes que producen condiciones inadecuadas de trabajo.
Por ejemplo, si un trabajador sufre constantemente molestias de sus compañeros en razón de características físicas, en grado tal que merman su autoestima, todo ello tolerado por el empleador. O bien, si un empleado es privado progresivamente de sus funciones y de sus materiales indispensables de trabajo.
El acoso sexual, en tanto, es un comportamiento de carácter sexual no deseado por la persona afectada, que incide negativamente en su situación laboral provocándole un perjuicio. La Ley indica que el acoso sexual es contrario a la dignidad humana. El Código del Trabajo tipifica el acoso sexual del siguiente modo: el que una persona realice en forma indebida, por cualquier medio, requerimientos de carácter sexual, no consentidos por quien los recibe, y que amenacen o perjudiquen su situación laboral o sus oportunidades en el empleo.
Los empleadores deben incluir en los Reglamentos Internos la prohibición del acoso sexual, y contemplar un procedimiento para su investigación y sanción. El acoso sexual es causal de despido sin derecho a indemnización. Cuando es el empleador el acosador, el trabajador puede poner término al contrato con pago integro de sus indemnizaciones.
3.- Protección al término de la relación laboral
Un despido puede lesionar de manera especial la honra o la dignidad de los trabajadores, cuando se efectúan mediante expresiones injuriosas o tratos deshonrosos. Asimismo, puede ocurrir que el empleador haya tomado conocimiento de conductas graves del trabajador mediante vías ilícitas.
En este sentido, es muy importante que las investigaciones al interior de la empresa se efectúen mediante procedimientos formalmente establecidos y que sean respetuosos de las garantías constitucionales de los trabajadores. De igual modo, es muy importante que los despidos obedezcan a decisiones racionales y tomadas con profesionalismo.

DESPIDOS JUSTIFICADOS Y NO DISCRIMINATORIOS
Hace sólo tres meses Marcela Dedes sumió el cargo de subgerente de Recursos Humanos de Agroindustrial Los Novillos S.A. La empresa contaba con 2.500 trabajadores entre ejecutivos, profesionales, personal administrativo y de operaciones. Ricardo Rodríguez, el jefe de Marcela, la había contratado para enfocar la empresa hacia estándares más modernos de gestión en Capital Humano. Él estaba seguro de que ella estaba perfectamente capacitada para ese rol, sin embargo ¿estaría preparada para asumir numerosas desvinculaciones de maneras justas y no discriminatorias?
Marcela comenzó por reclutar dos analistas de recursos humanos, jóvenes profesionales con cierta experiencia y sólidos conocimientos sobre la materia. Además solicitó a la empresa la contratación de un abogado externo especializado en Derecho del Trabajo, puesto que hasta ahora sólo contaba con un asesor general que no le daba seguridad al momento de tomar sus dediciones.
Esta última contratación y los costos que involucraba no parecieron gustarle mucho a Ricardo Rodríguez, sin embargo Marcela ignoró esta postura, ya que ella sabía lo que se esperaba de su trabajo y no quería quedar expuesta a equivocaciones que lamentar.
EVITANDO LA DISCRIMINACIÓN
Al poco andar en la empresa se hicieron notar fuertemente los efectos de la crisis económica. Marcela tuvo que estudiar la implementación de un proceso de reducción de personal que involucraba el despido de 120 trabajadores. Para ello, con su equipo y asesorada por su abogado, realizó un detenido estudio acerca de la forma de llevar adelante esta tarea.
Se decidió no realizar los despidos sobre la base de antecedentes subjetivos tales como la mayor o menor simpatía que despertaban los empleados en sus superiores, o bien, el sexo, edad, la afiliación sindical u otra que pudiese ser considerados como discriminatorios. Se determino que la causal de término de contrato de trabajo a aplicar sería la de las necesidades de la empresa, en consideración a los cambios en las condiciones del mercado, de la economía y de una notable disminución de las ventas de la compañía. Esto es la causal contemplada en el artículo 161 inciso primero del Código del Trabajo.
Marcela y su equipo revisaron cuidadosamente las evaluaciones de desempeño de los últimos dos años de todo y cada uno de los empleados que serían potencialmente desvinculados. Producto de dicha revisión concluyó que existían algunos casos de trabajadores de buen desempeño laboral que convenía revisar, puesto que no quería caer en tratos discriminatorios.
Después de conversar con los respectivos gerentes de áreas y supervisores de los empleados en cuestión pudo determinar que en su mayor parte las proposiciones de despido no correspondían a razones objetivas y que podrían existir elementos de discriminación involucrados en la decisión.
Recursos Humanos revisó el proceso y determinó el cambio de algunos de los empleados propuestos. Así se reemplazó a los casos susceptibles de ser considerados discriminatorios por otros en que no se daba ese elemento.
¡Xenofobia en los Novillos!
No obstante todas las medidas que se tomaron un trabajador presentó una denuncia sostenida que fue despedido de manera discriminatoria en consideraciones a su nacionalidad ya que era extranjero. Marcela estaba muy preocupada. ¿Habremos hecho las cosas bien?.
Durante el juicio el juez quedó impresionado por la cantidad de antecedentes que justificaron los despidos. Las necesidades de la empresa que fundaron el despido eran evidentes y el juez recibió abundante prueba de la difícil situación por la que atravesaba la compañía. Por otra parte, el empleado había sido siempre muy mal evaluado por su baja productividad y por su poca disposición a capacitarse y a mejorar su desempeño. La sentencia fue clara, el despido no fue discriminatorio.
Marcela pudo dar por terminada esta difícil etapa. Tuvo que realizar una misión que no era fácil o agradable, sin embargo, gracias a su esfuerzo y profesionalismo todo terminó bien. El abogado le hizo ver que justamente el haber hecho las cosas bien y mantener los antecedentes para probar la forma en que esto fue realizado, le permitió obtener un fallo que descartaba la discriminación.

EMPLEO: LA NUEVA "CUESTIÓN SOCIAL"

Estamos frente a una crisis de características muy profundas que si bien, en una primera mirada, parece ser un problema económico y financiero, es en el fondo el resultado de una crisis ética.
POR PBRO. RODRIGO TUPPER ALTAMIRANO 13/04/2009
Hace poco el Papa Benedicto XVI planteaba una pregunta acuciante e insoslayable: "¿Cómo no pensar en tantas personas y familias afectadas por las dificultades y las incertidumbres que la actual crisis financiera y económica ha provocado a escala mundial?"
Lo que comenzó como una crisis de los mercados financieros se ha convertido en una crisis de empleo global. La Organización Internacional del Trabajo estima que este año 50 millones de personas perderán su fuente de sustento por la crisis. ¿Cómo no empatizar y sentir en la piel, que el destino de estos hermanos es también nuestra responsabilidad?
El desempleo es una "verdadera calamidad social", afirma la enseñanza social de la Iglesia, y son precisamente las crisis las que nos pueden ayudar a calibrar la fibra de nuestra solidaridad. La persona del trabajador no puede ser considerado sólo como un medio de producción, un mero engranaje dentro del sistema, un "recurso humano".
La crisis está golpeando fuertemente en Chile a la industria minera, al retail, a los salmoneros, a los trabajadores forestales, la construcción, los profesionales de la prensa. Se ven despidos cada semana. ¿No será posible que los empresarios, así como son creativos para generar riquezas, logren que el despido sea, de verdad, el último recurso?
Cuando se pone en peligro el empleo, se pone en peligro nuestro proyecto de patria, nuestro anhelo de llegar a ser en el bicentenario un país más equitativo. La mantención de la desigualdad se da fundamentalmente por los bajos ingresos laborales. El trabajo decente hoy sigue siendo una exigencia y una tarea permanente.
El Consejo Episcopal Latinoamericano (Celam) ha sido muy claro en diagnosticar que, "la actual crisis financiera ha puesto de manifiesto el afán excesivo de lucro por encima de la valoración del trabajo y del empleo, convirtiéndolo en un fin en sí mismo".
Esta crisis nos interpela dos veces, dicen los obispos: "de una parte, nos compromete a expresar nuestra solidaridad en acciones y obras concretas, que facilite la búsqueda de soluciones a los problemas del desempleo, el hambre, la migración forzosa, el deterioro de la salud y la pérdida de calidad de vida de los pobres, que como siempre son las víctimas más afectadas de las crisis; por otra parte, nos estimula a empeñar los mejores esfuerzos, para contribuir a la formulación de un nuevo modelo de desarrollo para América Latina y el Caribe y de un sistema económico mundial mejor regulado".
Nos encontramos frente a una crisis de características muy profundas que si bien, en una primera mirada, parece ser un problema económico y financiero, es en el fondo el resultado de una crisis ética. Puede ser la oportunidad para construir seriamente un orden internacional más justo y equitativo, que traiga la justicia que no logró la bipolaridad ideológica de fines del siglo XX, un orden más humano.
La respuesta fácil parece ser despedir a los trabajadores. Sin embargo, hay nuevas visiones que están surgiendo en el tema: ellas serán precisamente el motor que ayude a salir de esta contingencia, buscando alternativas al despido y a la pérdida consiguiente de "capital humano". Nos encontramos quizás frente a un nuevo rostro de la "cuestión social". Por eso, la respuesta integral y profunda que demos hoy a las cuestiones del empleo será determinante en como enfrentaremos y resolveremos la cohesión y la integración social.